
Las historias son terribles. Un hombre cayó 8,000 pies y murió mientras posaba para una foto en una cornisa en Machu Picchu, Perú. Otro hombre murió al ser alcanzado por un rayo en un parque nacional de Gales mientras usaba un palo para selfies de metal que atrajo la descarga eléctrica. Un piloto aficionado perdió el control de la Cessna 150 que volaba sobre Colorado mientras posaba para una selfie, y tanto él como su pasajero murieron en el impacto. En otro caso, un turista de 66 años cayó por una escalera en el Taj Mahal y falleció. Más cerca de casa, en febrero de este año, en Central Park, siete adolescentes cayeron a través del hielo de un estanque congelado mientras se tomaban selfies. Todos fueron trasladados a hospitales locales y recibieron tratamiento por hipotermia.
Los reportes de muertes y lesiones atribuidas a tomarse selfies van en aumento. EE. UU. ocupa el tercer lugar en el mundo en muertes por selfies, según un estudio realizado por Carnegie Mellon University y el Indraprastha Institute of Information en Delhi. El estudio determinó que hubo un total de 127 muertes en todo el mundo causadas por personas que intentaban tomarse fotos a sí mismas entre marzo de 2014 y septiembre de 2016.
“Tomarse selfies se ha convertido en un símbolo de autoexpresión y, a menudo, las personas muestran su lado aventurero publicando selfies descabelladas. Esto ha resultado ser peligroso”, señaló el estudio.
Las caídas desde edificios, montañas, acantilados u otras alturas extremas son el tipo más común de incidentes con selfies. Las fotos relacionadas con el agua son el segundo escenario más peligroso. En un accidente, 10 jóvenes que estaban en un bote en un lago de la India intentaron tomarse una selfie, lo que hizo que el bote se volcara y murieron siete.
Pararse sobre las vías del tren o posar con armas de fuego también contribuyen en gran medida a las muertes por selfies. Los vehículos, la electricidad y los animales también se asocian con muertes por selfies.
Los hombres representan tres de cada cuatro muertes, aunque las mujeres se toman más autorretratos. La mayoría de las víctimas tenían 24 años o menos.
Se están desarrollando medidas preventivas para reducir el riesgo en el futuro. Entre las opciones se encuentran tecnologías como el etiquetado de ubicación, para que los usuarios puedan recibir una advertencia anticipada sobre lugares peligrosos cuando se preparan para tomar una foto riesgosa, o que desactiven temporalmente la función de selfie de un smartphone. También se considera que las campañas educativas y los programas de políticas públicas son formas eficaces de ayudar a las personas a reconocer conductas peligrosas, como establecer zonas libres de selfies en áreas donde el peligro es alto.
Un dato interesante es que el gobierno ruso creó un folleto titulado “Cómo no tomarse selfies”, cuyo lema es: “Ni un millón de ‘me gusta’ en las redes sociales vale tu vida y tu bienestar”.
Las selfies al volante también son un gran problema, ya que apartar la vista del camino por solo unos segundos puede tener resultados desastrosos. El problema se ha vuelto tan grave que el Department of Motor Vehicles (Departamento de Vehículos Motorizados) de New York emitió una advertencia pidiendo a los conductores que dejen de tomarse fotos mientras manejan.
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